Diario de una mamá desvelada

06-03-2016


Escrito por: Jenny Morales de Greenberg

Si estando embarazada hubiera recibido un Quetzal por cada persona que me dijo: “Aprovecha a dormir porque no vas a dormir igual NUNCA MÁS", me hubiera alcanzado para comprarme una cena en mi restaurante favorito. Lo oyes tantas veces que te vas mentalizando que no dormirás, que es parte de ese regalo que esperas con tanta emoción. Pero cuando ya lo tienes en brazos la realidad es otra. (Puede ser que para algunas madres no sea tan terrible y sus bebés duerman como dicen los libros: dos horas y se despierten a comer y se vuelvan a dormir dos horas y así pasen todo el día)

newborn

Mi historia es diferente. Tal vez de identifiques con ella… tal vez no. Pero yo hubiera querido que alguna de las mamás a las que le conté como dormía mi bebé me hubiera dicho: ¡Ahhh… mi bebé era igual!

Los primeros días mi beba dormía bastante. Comía y generalmente se volvía a dormir, pero al pasar los días, le costaba cada vez más conciliar el sueño. Se le arrullaba por lo menos por veinte minutos, y al colocarla en la cuna: Wuaaaaaa se despertaba. Varias veces la logré dormir sobre mi pecho o se quedaba dormida al terminar de comer.

Pero a medida que pasaban las semanas veía como cada vez más, ella misma luchaba y luchaba por no querer dormir.

Al mes de nacida, tomaba 3 siestas de 30 minutos cada una. ¡30 minutos exactos, ni un minuto más ni un minuto menos! Y ni les cuento lo que costaba que conciliara el sueño para cada siesta. ¡Era una misión imposible! Lo peor era escuchar a la gente decir: “Eso no es normal”, “Que poquito duerme”.

No me puedo quejar de como era su ciclo de sueño por la noche, aunque a veces nos tomaba una hora dormirla, lograba dormir ocho horas seguidas a partir de los dos meses. Mi lógica me decía que si pasaba peleando con el sueño durante todo el día, en la noche finalmente la vencía.

Y de repente: ¡¡¡BAM!!!! A los 6 meses empezó a despertarse por la noche como cuando era recién nacida, con la diferencia que no era por hambre, simplemente no se podía volver a dormir. A los 6 meses tomaba 2 siestas de 30 minutos (batalladas también) y las noches muy cansadas con 3 o a veces hasta 4 despertares.

cryingbaby

Nunca la dejamos llorar, no somos partidarios de ese tipo de crianza, atendíamos cada llanto y tratábamos de ayudarla a que se volviera a dormir. Pero debo confesar que era cansado, muy cansado. Han pasado dos años, y por fin su ciclo de sueño se ha consolidado. Duerme una siesta de 2 horas al día, y duerme finalmente toda la noche de un tirón.

Hace poco leí sobre los BEBÉS DE ALTA DEMANDA: “Bebés que no quieren perderse de nada, que para ellos dormir es perder el tiempo” ¡Y entonces me hizo click! Mi nena cae en esta categoría, desde que nació mostró un hambre por aprender, por estar alerta y muy observadora. Actualmente, es una nena inteligente y de aprendizaje rápido.

Hubiera querido leer sobre esto antes, cuando era bebé, cuando muchas veces me preguntaba qué estaba haciendo mal, cuando me preguntaba por qué mi bebé era diferente al resto. Eso de que los bebés tienen que aprender a dormir es FALSO, es como pedir que en el primer año de edad tienen que aprender a hablar perfectamente: ¡ES BIOLÓGICAMENTE IMPOSIBLE! El sueño se va consolidando conforme maduran y crecen.

Hoy mi mensaje es: aunque es cansado, las ojeras nos delatan, somos zombies durante el día, debemos recordar que es transitorio…

La cercanía, el atender su llanto, decirles “aquí estoy”, la comprensión y la paciencia que les tengamos les quedarán grabados en su corazón para siempre.