Lo que estoy aprendiendo de mi hija

11-04-2017


Escrito por: Any Luna

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Cuando estaba embarazada una vez me dijeron: Tus hijos vienen con todas esas lecciones a las que sos obligada a enfrentar para ser mejor persona. Me pareció bonita la frase pero Dios mío, no tenía idea de cuánta razón tenía hasta ahora que puedo apreciar la personalidad tan única de mi hija.

Yo siempre fui ruda, a veces demasiado. Claro que soy emocional pero no soy de las que se rompe a llorar en los hombros de una amiga (¡Chish eso de demostrarse vulnerable frente a otros!). Soy extremadamente práctica, directa y me da una hueva terrible todo eso de arreglarme, peinarme, etc. Se imaginarán lo recha que fui de adolescente jajaja.

Así que mi hija, por supuesto, tenía que ser lo opuesto a mí para obligarme a ver ese lado de la mujer que a mi nunca me llamó la atención. Apenas tiene 4 años y su personalidad es bastante definida y es evidente que son características que no las ha aprendido con el ejemplo sino ya es ella así.

No de la maternidad, sino de mi hija, de quien ella es de manera innata, he aprendido…

A ser más femenina

Mi hija AMA CON LOCURA los vestidos, los zapatos coquetos, los aretes de colores, en fin, verse linda. De dónde lo sacó no me pregunten. Ni mi mamá ni yo somos así. Ella es la que me pide que me ponga faldas y me chulea cuando las uso: “Mami hoy te ves muy linda con esos tacones”. Ella es princesa desde la punta de la cabeza a la punta de los pies. Usa sus tiaras hasta para ir al baño (es en serio) y cuando se despierta me dice que soñó que estaba en un castillo y tenía un vestido rosado y un poni.

Cuando empecé a ver estas características de ella tuve dos opciones, o dejarla ser o ponerme a pelear con el rol de princesa. Escogí dejarla ser, y ahora hasta hacemos visitas juntas al salón o dejo que me escoja la ropa. En lugar de que esto fuera un tema de división, mejor elegí que fuera una lección para mi.

Sensibilidad:

Esto sí me cuesta, me cuesta demasiado. Mi hija es TAN sensible que admito que me molesta. Yo la abrazo cuando llora por una cosa chiquita pero por dentro estoy pensando ¡MÁS COJONES NIÑA! A veces sí pierdo la paciencia con su vulnerabilidad, me preocupa lo que será de su vida cuando veo lo rápido que se quiebra y me siento perdida en cómo enseñarle a ser más fuerte. ¿Será que se puede enseñar eso? Sé que está chiquita pero en serio es exagerado. En las piñatas siempre es la niña que se la pasó llorando toda la fiesta porque (escojan ustedes cualquier razón). ¿Será que nuestro destino es que ella tiene que aprender a ser más fuerte o que yo tengo que aprender a lidiar con la sensibilidad de alguien? Todavía estoy descifrando esto.

Y por último:

A organizarme

Aunque no lo crean mi hija es más ordenada que yo. Ella crea sus sistemas de organización y sabe dónde están sus cosas. Estoy luchando con este tema en mi propia persona y uno de mis conflictos es yo darle ese mal ejemplo, pero en realidad es ella la que me está dando a mi el buen ejemplo.

Creo que tenían razón, los hijos vienen con lecciones personalizadas diseñadas para convertirnos en mejores personas.