¿Qué piensan tus hijos de su cuerpo?

12-07-2016


Escrito por: Any Luna

Ayer en la noche me escribió Sofía Rivas de Alcazar, la hermana de una amiga. Me pidió que compartiera esta historia con ustedes porque creía que era importante que la conocieran.

”¡Hola Any! Te quiero contar esto que me pasó con mi hija porque me gustaría que lo compartieras en Mamás Amando el Caos porque tal vez puede ayudar a otra mamá que esté pasando por lo mismo. Hace 2 años un niño cometió el error de llamar a mi hija, de en ese entonces 5 años, gorda, fea y le pidió que se tapara su estómago cuando la vio en un bikini. Seguramente este niño no quiso lastimarla, pero la dejó marcada. Gracias a que junto a mi esposo pasamos todo este tiempo tratando de revertir lo mucho que este niño lastimó a mi niña, hoy, después de dedicarnos con fervor a alimentar la confianza y ayudándola a sanar, mi hija al fin pudo volver a usar un bikini que tanto le encantaban. Te paso la foto que le tomé hoy”.

foto de Elena

He visto en persona a la hija de Sofía quizás dos o tres veces en mi vida, pero la he visto crecer en Facebook. Siempre pensé “¡qué niña tan linda!”, tiene una cabellera envidiable y una sonrisa de oreja a oreja. Me consta lo amada que es por toda su familia. Su tía y abuela (que también las tengo en mi Facebook) siempre están presumiendo de esta niña tan hermosa y no están mintiendo, ¡la niña es divina!

Cuando Sofía me compartió esto, se me rompió el corazón. Ella es solo un par de años más grande que mi hija y no pude evitar pensar que un día le podría pasar algo similar a mi hija. No podía imaginar lo que esta pobre niña ha tenido en su mente todo este tiempo desde que el niño le hizo estos comentarios. ¡Es tan chiquita! ¡Solo tenía 5 años y alguien más le dijo que debía odiar su cuerpo porque no era perfecto! Pero lo peor… se lo creyó.

No puedo imaginar tampoco todo lo que Sofía y su esposo tuvieron que hacer en estos dos años para sacarle esos mensajes de su cabeza a su hija y que recobrara la confianza en sí misma. De hecho le pregunté, le pedí que me compartiera sus tips y fueron los siguientes:

-Hemos tratado de inculcarle lemas como: “tu super poder es tu sonrisa”, o” trato a los demás como quisieran que me traten a mi”.

-Le dimos siempre opción a elegir que ropa ponerse, así saliera con pijama de la casa.

-Respetamos su opinión y le preguntamos qué prefiere.

-Una vez al mes sale sola con su papá y eso le ha dado mucha seguridad.

-Felicitar cada logro aunque sea pequeño y reforzar lo bueno si pierde en algo.

-Recientemente su papá le dijo que él quería verla feliz usando bikini como de chiquita, que era hermosa y que con lo que usara se vería bien. Eso ayudó y se decidió a usarlo.

Yo no soy ajena a este tema. He tenido sobrepeso toda mi vida y sé muy bien lo que es oír ese tipo de comentarios negativos sobre mi cuerpo y creérmelos. Recientemente tuve un problema muy serio de salud que me obligó a trabajar en este tema y llegué a la conclusión que la causa en sí de mi sobrepeso era ese desagrado y descuido de mi cuerpo. Hoy más que nunca tengo claro lo importante que es amarse a uno misma y esto que le pasó a Sofía me hizo recordarme que es un tema que no solo debo trabajar en mi sino en mi hija también. Es por esto que les quiero compartir estos tips generales para ayudar a nuestros hijos (niños y niñas) a amar su cuerpo y estar llenos de confianza en sí mismos. No podemos evitar que alguien les haga comentarios negativos, PERO SÍ PODEMOS EVITAR QUE LOS CREAN:

1. Pon atención a lo que hablas de tu cuerpo cuando estás frente a tus hijos

Cuando tú dices “estoy muy gorda”, “¿me queda bien este jeans?, “parezco ballena en este traje”, “no me pongo falda porque mis piernas son muy flacas”, “me voy a cubrir este lunar con maquillaje”, le estás mandando a tus hijos el mensaje que TÚ no estás contenta con tu cuerpo, que te molestan tus imperfecciones y que no tienes paz ni aceptación con tu cuerpo. Yo sé que es difícil verse en el espejo y no pensar “Esta panza floja parece vejiga desinflada”, pero evitemos decirlo en voz alta frente a nuestros hijos.

Les dejo este estudio hecho en el 2012, que habla de la relación entre la influencia del ejemplo de los padres y los trastornos alimenticios en los hijos: The relation between parental influence, body image, and eating behaviors in a nonclinical female sample

2. Date cumplidos a ti misma

¿Cuándo fue la última vez que te dijiste a ti misma: “Qué linda me veo hoy”? O lo hacemos muy poco o no lo hacemos para nada. Darte cumplidos a ti misma frente a tus hijos (sabiendo que no eres perfecta), les enseña que debes amarte y aceptarte no importa cómo te veas.

3. Ten cuidado de cómo hablas de otras personas

Cuando tus hijos te oyen criticar a otros por cómo se ven, les enseñas que lo normal es juzgar a las personas por su apariencia. Te topas a tu amiga que no veías desde hace diez años y lo primero que dices es “¿Viste cómo está de arrugada?”, en lugar de decir “¡Qué bueno fue ver a mi amiga, éramos muy cercanas”. Cuando tú como adulto resaltas constantemente las imperfecciones de otros, les enseñas a tus hijos que deben estar muy preocupados por sus propias imperfecciones porque es lo primero que otros notarán.

4. ¡MÉTANSE A LA PISCINA!

Tus hijos solo quieren jugar contigo en el agua, no están haciendo un concurso de belleza. Si eliges no meterte por pena a cómo te miras en calzoneta, les enseñas que tus inseguridades ganaron.

5. Enséñales a reaccionar a las críticas

En esto sí soy especialista. Las recibí tan seguido y de personas desde lejanas hasta cercanas que me volví inmune. Una vez recuerdo que empecé a bajar de peso y mi abuela (sí… mi propia sangre) me dijo: “Ay que bueno Any, así ya no es tan desagradable verte” jajajajaja. Se los juro que me empecé a reír. Ahí mismo podía elegir entre sentirme ameba deforme o pensar “esta pobre señora que cree que lo más importante para mi es no verme desagradable… tengo cosas más interesantes en mi vida que están ocurriendo”. Claro, no se lo dije porque me hubiera caído chipotazo en la boca de mis papás, pero sí lo pensé. Y al final, son esos pensamientos, esas creencias profundas las que nos definen.


Pienso en ese niño que le dijo el comentario a la hija de Sofía. Eso no salió de él. Ningún niño nace juzgando, lo aprenden de otros: de sus papás, de sus tíos, de sus amigos, de alguien externo. Es nuestra responsabilidad como mamás no solamente dar el ejemplo en amar a nuestro cuerpo sino en no juzgar a otros por cómo se ven.

NADIE tiene un cuerpo perfecto, pero todos podemos aprender a tener una buena relación con nuestro cuerpo en donde lo cuidamos, lo respetamos y lo perdonamos por sus imperfecciones.

Quiero cerrar con una frase que acabo de usar con mi hija porque le estaba contando sobre lo que le pasó a la hija de Sofía: “Cualquiera te puede decir una tontera, pero tú escoges si lo crees o no”. En resumen... eso es la confianza en uno mismo.